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Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

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Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

Mensaje por jill el Mar Sep 08, 2009 8:23 pm

DE LA AUTORA.

Desde hace mas o menos unos diez años soy fanática de Resident Evil, ninguna de mis amigas entendía por que en vez de jugar con muñecas o pedir para navidad la Barbie, el Ken o la colección de mi pequeño pony, pedí un Play Station one, empecé a jugar películas como Crash, Rayman, hasta que un día compre una gran película cuyos protagonistas eran Jill Valentine y Christopher Redfield, empecé a jugar Resident Evil.

Me pase todas las secuelas RE 1, 2, 3 Némesis y Survivor.

Aun tengo mi Play one, lo guardo como un tesoro.
Pero con el tiempo llego el Play dos y con el jugué RE 4, jamás pensé decir eso pero no me gusto en lo absoluto, que desperdicio. ¿Perdí el amor por Resident Evil?

Luego en un Play 3 jugué nada más ni menos que Resident Evil 5, volvió el amor por esta gran película.

Luego empecé a investigar en Internet, las historias y biografías de los personajes y en mi mente surgió una gran duda.

¿Por qué no hay vida romántica en RE mas profunda, aparte de acercamientos entre Leon Y Ada?

Pero entendí que para eso estábamos los fanáticos, para escribir historias, para que salgan de nuestras mentes y plasmarlas en el papel.

Por eso escribí esta historia de amor, en donde Christopher Redfield deberá decidir si seguirá dedicando su vida a proteger a la humanidad contra los B.O.W. o si le dedicara algunos años a aquella mujer que siempre lo ha amado Jill Valentine.

Tengo 20 años, me dedico al campo de la medicina, pero aun juego RE y siempre lo hare, aunque mis amigas crean que pierdo el tiempo, aunque mis amigos me llamen para que les ayude a destruir a Wesker, siempre sere leal a RE mientras CAMPCOM siga sacando a la venta secuelas que signifiquen un reto para mi.

Espero que disfruten de esta historia, tanto como lo hago yo al leer otros
Fanfics de personas que como yo, desean dar a conocer sus relatos.






PROLOGO
"Lo mas importante son los sentimientos y lo que no puedes comprar".

Spoiler:
NEW YORK CITY
El maldito olor a carne podrida le provocaba fuertes nauseas, aun no podía acostumbrarse a tan desagradable aroma a pesar de conocerlo hace tanto tiempo.

Jill tomo el teléfono de su mesita de noche y llamo inmediatamente a Chris.

-No puedo creer que New York este invadida por el virus T, –le dijo muy preocupada a su compañero.

-¿Y que esperabas Jill?, parece que este maldito virus nos perseguirá por siempre, no solo el virus T también el G incluso el Verónica estamos jodidos, no basto con que Umbrella, Tricell, incluso los mismísimos Spencer y Wesker fueran destruidos, parece que nada ni nadie detendrá esta mierda- fueron las palabras de resignación de Chris.


-Debo irme Christopher, te llamare después.

Busco en sus gavetas un hermoso revólver 357 Magnum que Barry le había regalado en uno de sus cumpleaños, Jill se daba cuenta de que estaba envejeciendo intentando acabar con los peligros biológicos que descuido su propia vida personal.


Nunca se atrevería a decirle a Chris que más que un sentimiento de amistad o compañerismo se había enamorado de él, desde aquel día en que Barry los presento en el sombrío edificio del R.P.D.

Ella pensaba que entre ambos jamás sucedería algo, no se lo dijo cuando estaba en sus jóvenes veintitrés años mucho menos ahora que tenia mas de treinta y que creía que no se veía tan atractiva como antes, aunque la realidad es que seguía siendo muy bella incluso más que cuando vivió la pesadilla de la mansión Spencer.


WASHINGTON DC
Christopher Redfield ya era un hombre muy reconocido en Norteamérica, había hablado personalmente con el Presidente y estaba dando una rueda de prensa donde aconsejaba a los ciudadanos el procedimiento a seguir contra las B.O.W.

Al acabar la rueda de prensa se reunió con su gran amigo y compañero Barry.

-Barry viejo amigo, es un placer verte- ¿Cómo están tus hijas y esposa?

-Muy bien, ya son unas mujeres, aun están en Canadá con su madre es lo mas seguro para ellas.

El cabello rojizo de Barry Burton, ahora tenía algunas canas pues ya tenia más de cincuenta años, pero seguía siendo el tipo grande y bonachón de siempre.

-¡Vaya!, si que estas musculoso Chris, ¿has estado ejercitándote?

-Jajaja…, solo un poco, la experiencia que tuve en África me ayudo a fortalecerme más.

-¿Y Jill?, ¿Por qué no esta contigo?- pregunto Barry

Lo que mas deseaba Chris era que Jill estuviera junto a él, pero por cosas del destino nunca pudo ser así.
Aun recuerda cuando su corazón se detuvo ante aquella tumba, “JILL VALENTINE 1975-2006” su peor pesadilla se hizo realidad, la mujer a la cual había amado en secreto posiblemente estaba muerta, y lo único que podía hacer por ella era llevarle flores.
Pero afortunadamente Jill se encontraba viva y pudo rescatarla del bastardo de Wesker.

-Jill esta en New York, la ciudad se volvió una completa mierda Barry.

Barry acaricio su poblada barba, mientras se preguntaba si la pesadilla nunca se acabaría. -Ya veo- contesto.









CAPITULO 1
"Jill y Carlos"

Spoiler:



Antes de salir de su apartamento le hecho un último vistazo a las flores que hace una semana le habían enviado:

“JILL NUNCA OLVIDES QUE TE QUIERO CON TODO EL CORAZÓN” Carlos

Chris solo le regalo una ves flores, y lo hizo por que creyó que estaba muerta, como desearía que aquellas hermosas rosas fueran enviadas por el.

Aquella tarjeta la hacia sentir mas miserable que nunca, Carlos le había dedicado tanto tiempo, le había salvado la vida en Racoon city a pesar de ser una desconocida para él, la había protegido de Némesis, le debía tanto pero aun así no podía olvidarse de Christopher Redfield.

Solo habían hecho el amor una ves, ella junto a Chris en su antiguo apartamento, en su cama pero eso fue hace mas de diez años, y nunca volvieron a hablar de ese tema, pues toda su atención se centro en Umbrella y la mansión Spencer.

Se disponía a abrir la puerta, se aseguro de estar preparada para cualquier situación que pudiera presentarse, una sombra de un hombre se acerco a ella, rápidamente tomo su magnum.

-Tranquila Jill, no quiero que me asesines.

- ¡Carlos!

Allí estaba él, Carlos Oliveira, con su hermosa sonrisa, su acento enloquecedor y sexy, abrazo a Jill.

-Me alegro tanto volver a verte, pensé que no volvería de Suramérica.

Los hermosos ojos de Jill estaban llenos de lagrimas, hace mucho tiempo que no veía a su gran amigo, estaba segura de que el había muerto.

-¿No me invitas a entrar, linda?

- Por supuesto, adelante. Hay toque de queda en toda la ciudad, New York esta echa un caos, Carlos me alegra mucho que estés aquí.

Mientras Jill le daba la bienvenida a Carlos este saco una pequeña caja llena de agujeros.

-¿Qué tienes ahí Carlos?-pregunto Jill con mucha curiosidad.

-Es un regalo que te traje de México.

Jill volvía a sentirse como una niña, recordó cuando tenia seis años y su padre el famoso ladrón Dick Valentine le regalaba un hermoso conejito al cual puso de nombre algodón pero que el perro de su vecina había asesinado.

En aquella cajita llena de agujeros había un cachorro demasiado pequeño que tiritaba como si tuviera frío.

-Es un chihuahua, espero te guste.
-Es la cosa mas linda que he visto- lo tomo en sus brazos y mientras le sonreía a Carlos le dijo que el pequeño perro se llamaría Némesis.
-Vaya, veo que no ha perdido el sentido del humor señorita Valentine.
No recordaba cuando fue la última vez que se sentía feliz, pero Carlos definitivamente sabia como sacarle una sonrisa ya fuera con sus tonterías o con aquel hermoso cachorro que le había regalado.
Carlos no podía creer que las calles de New York estuvieran tan solas, el metro no funcionaba, solo los militares andaban en la ciudad y todo aquel que violara el toque de queda era eliminado, claro que no habría ningún idiota que hiciese eso no por miedo a los militares si no por las asquerosas criaturas que rondaban buscando carne fresca.

-Jill, ¿te disponías a salir?
-Si, quería ver como andaban las cosas halla abajo.
-No te pierdes de nada linda, todo esta vuelto una locura, como en los viejos tiempos.
-Si, lo único bueno es que esta ves Némesis solo mide 20 centímetros.
Hablaron como dos horas seguidas, Jill trajo un poco de café y algunas galletas, Carlos la miro y le hizo una pregunta.
-Jill, ¿Por qué estas tan sola?
¿Por qué estas tan sola? Esa pregunta siempre se la había hecho ella todas las noches y nunca pudo obtener una respuesta.
-No lo se Carlos, tal ves no merezco ser amada.
Carlos se acerco y le dio un beso,
-Carlos, no te enamores de mi, mi corazón pertenece a un amor que nunca será posible.
-Es muy tarde, desde que te conocí me sentí atraído por ti y si ese imbecil no te aprecia yo lo hare.
Jill no se sintió triste por eso, al contrario nuevamente Carlos le robo una pequeña sonrisa.
-Es hora de dormir, buena noche
-Buena noche señorita Valentine.

Ambos intentaron dormir a pesar de los horripilantes quejidos de los zombies.
En la mañana Jill le preparo el desayuno a Carlos; se sentía como una típica ama de casa de Norteamérica, los dos se sentaron en la mesa y bromeaban acerca del pequeño Némesis.
Después del agradable momento Jill fue a la ducha.

Sentía como el agua tibia recorría su cuerpo, aun tenía un físico precioso, se miro en el espejo mientras se secaba y observo la cicatriz de su pecho, la horrible cicatriz donde se encontraba aquel dispositivo que la hizo cautiva de Wesker.

No se perdonaba así misma haber permitido que ese maldito, la hubiera utilizado, la hubiera sometido a aquella humillación y peor aun la hubiera puesto en contra de Christopher.

A veces lloraba de rabia e impotencia por no poder olvidar el pasado, pero lo que le sucedió en África le hizo entender que ella no era invencible como creía y que a veces necesitaba que alguien cuidara su espalda, a veces necesitaba un compañero.

Se vistió y organizo todo lo necesario para partir con Carlos a Washington.

-Así que vamos a la capital.

-Si Carlos creo que halla seremos mas útil, de New York se encargara el ejercito, debemos planear con los demás miembros de la BSAA que procedimiento será mejor para evitar mas desastres.

-¿BSAA?- Jill ¿Qué mierda es eso?

-Se fundo después de la caída de Umbrella es una organización dedicada a combatir el bioterrorismo y la proliferación de las B.O.W. Tiene diferentes divisiones repartidas por todo el mundo en Norteamérica, Centro América, África, Medio Oriente, Europa, Sudamérica y. Oceanía.

-Entiendo, ¿Cómo diablos iremos a Washington?
-Eso déjamelo a mi, querido Carlos.





CAPITULO 2
"¿Clonar a Wesker? ¡Con uno era mas que suficiente!"

Spoiler:

Chris estaba revisando su armamento, pues había fuertes rumores que un nuevo grupo bioterroristas tenia uno de sus cuarteles en la capital en una fabrica abandonada, probablemente eran los causantes del brote del virus en New York.

Tenia unos musculosos brazos, un abdomen increíbles, definitivamente había cambiado demasiado los últimos diez años.

-Chris, nos vamos.

-Dame un minuto, Sheva.

-OK, te esperamos en el helipuerto.

Se quedo en aquella habitación, pensando tal vez en que pronto tendría cuarenta años, y al igual que Jill no tenia vida personal.

En el helipcotero presento a Barry su nueva compañera, Sheva.

-Es un placer señorita- Usted cuido de mi muchacho en África, se lo agradezco mucho.

Sheva sonrío y se puso un poco sonrojada.



Minutos después se disponían a aterrizar; era una fábrica realmente enorme, incluso tenía dos helipuertos, se cerró hace unos quince años y nunca se supo el motivo.


Barry sostuvo su fiel revolver, Sheva una escopeta y Chris una preciosa automática.

Inmediatamente después fueron seguidos por unos cien hombres de la BSAA.

Al revisar el lugar no encontraron absolutamente nada, no había rastros de B.O.W., ni de ningún tipo de virus, solo algunos cuervos que merodeaban el lugar.

En una de las habitaciones mas lejanas hallaron documentos, acerca de un nuevo y poderoso virus, dos de los portátiles que había allí tenían información acerca de él, de Jill, de Barry y de todos los S.T.A.R.S.

-Señor encontramos otra habitación-dijo uno de los hombres.

-Muy bien, vamos gente - respondió Chris.

En aquella habitación había varias computadoras, cientos de documentos, agendas de científicos etc., pero lo que mas les sorprendió fue el cadáver que encontraron en una de las mesas.

-No puede ser, maldita sea.

-No puedo creer lo que ven mis ojos.- Sheva, estaba con las pupilas realmente dilatadas no podía asimilar aquella visión.

-¿Esta muerto?- pregunto Barry.

-Así es señor, contesto uno de los hombres que examinaba a el cadáver.

Chris estaba seguro de haberlo destruido en África, pero no entendía quien podía ser tan estupido para querer regresar a la vida o peor aun querer clonar a el ser humano mas malo del planeta, querer clonar a Albert Wesker.


Última edición por Mach13 el Jue Sep 10, 2009 4:53 pm, editado 1 vez (Razón : Color Titulo E Imagenes)

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Re: Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

Mensaje por Claire_kennedy el Mar Sep 08, 2009 8:34 pm

Esta Genial!!!!!! Very Happy
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Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield capitulo 3 y 4

Mensaje por jill el Mar Sep 08, 2009 8:36 pm

CAPITULO 3
"Jill; que bien te conoce Barry Burton"

Spoiler:



Jill lo abrazo tan fuerte como pudo, él era un hombre realmente bueno y se había convertido en una figura paterna para ella.

Con sus temblorosas manos, recorrió todo su rostro, como si se tratase de una chica ciega, pero quería asegurarse de que fuera él, de que fuera su buen y gran amigo Barry Burton.

-¡Ho, por Dios!- Cuanto tiempo Barry.

-¡Estas guapísima!, Valentine.

-No sabes la alegría que me da volverte a ver.

Era un momento conmovedor, dos S.T.A.R.S., dos compañeros que habían vivido momentos muy peligrosos, estaban juntos una vez más, como un padre cuando encuentra a su hija.

La fuerte corriente de aire que producía el helipcotero, movía su hermosa cabellera rubia, fue en ese preciso momento que Chris diviso a Jill tan hermosa como cuando la vio por primera vez.

Quería abrazarla, besarla, decirle tantas cosas pero algo se lo impidió, al lado de ella estaba Carlos y cuando Jill dirigió su mirada a Chris se dio cuenta que atrás de él estaba Sheva.

-Chris, Sheva, es un placer volverlos a ver.

-Jill, para mi también lo es.

-Gracias, Sheva.

-¿Cómo estas?, compañera.

Jill quería llorar, esa palabra le había roto el corazón, “compañera”, ella sabia que ya no lo era y que nunca más volvería a serlo.

-Muy bien compañero; quiero presentarles a mi amigo Carlos Oliveira.

-¿Oliveira?, ¿el chico que busco la vacuna cuando te infecto Némesis?
- Así es Barry.

-¡En hora buena! Nunca volví a saber de ti, desde que los recogí en Racoon city, antes de que el misil impactara.

-Así que le salvaste la vida a nuestra chica- dijo Chris

-No fue nada, también es mi chica.

Barry soltó una de sus típicas carcajadas.

-Me siento de nuevo en un equipo. Que tal si descansamos un poco.

-Seria genial; tendrían un poco de agua para Némesis.

-¿Némesis?, a que te refieres.- pregunto Chris

Cuando Jill saco al diminuto perro, todos empezaron a reír como cuando bromeaban o contaban un mal chiste en la oficina de S.T.A.R.S en el R.P.D.
Todos entraron a la base y a cada uno se le asigno un dormitorio.

Barry se dirigió a la cafetería, era muy tarde y allí observando a la luna llena encontró a Jill, con la mirada perdida como si no tuviera esperanzas, como si la chica optimista que luchaba siempre por la verdad y la justicia hubiera muerto, como si hubiera perdido su alma.

-¿Qué haces niña?

-Nada en especial, solo me pregunto que pensara la luna.

-No creo que la luna piense Jill, pero yo me pregunto que piensas tú.

-A veces recuerdo mi vida en Racoon city, pienso en mis dos pequeñas vecinas que fueron posiblemente unas de las primeras victimas de aquel horror, en que no pude hacer nada por ellas, pero lo que mas me reprocho es no haber confiado en lo que Chris sospechaba desde un principio.

-No te culpes, nadie lo hizo hasta que ya era demasiado tarde.

-Pero yo era su camarada, su amiga debí haber confiado en él, debí haberlo escuchado, creo que no fui una buena compañera de seguro Sheva si lo es.

-¡Vaya!, por eso es que no puedes dormir,

-¿A que te refieres?

-Tienes celos, Barry bebió un poco de su café y dibujo en sus labios una picara sonrisa.-Sientes que Sheva te quito tu lugar.

-No seas tonto Barry, claro que no- respondió Jill un poco ruborizada.
-Solo te diré una cosa, cuando bajaste del helipcotero, pude escuchar a pesar del ruido del motor como el corazón de Christopher Redfield latía cada vez mas fuerte y pude ver como se aceleraba su respiración, estoy seguro que tú Jill Valentine eres irremplazable para él, que descanses muñeca.

Se fue por el estrecho pasillo dejándola sola y mucho más pensativa que antes.
“Tú, Jill Valentine eres irremplazable para él”

Envidiaba tanto a Barry, él si que era afortunado, tenia una hermosa familia antes de que toda esta mierda comenzara, y siempre estarían ahí para apoyarlo, su esposa y sus hijas nunca lo abandonarían, ni siquiera una malvada corporación, un maldito virus o un bastardo como Wesker le podrían quitar la sensación de saber que alguien lo amaba con todo el corazón.

Se dirigió a su cama, llevando consigo su taza de café y sus pensamientos atormentándole la cabeza.

Carlos daba vueltas en la cama, no podía dormir, saco la pequeña caja que tenia en el pantalón que colgó en una silla cercana y en su interior estaba un hermoso anillo con un diamante.

¡Ho Dios! Cuanto tuvo que trabajar, cuantos peligros tuvo que asumir en Suramérica para reunir el dinero necesario para comprar ese anillo.

Pero nada era más difícil que tener el valor de preguntarle a ella si quería compartir el resto de su vida a su lado.




CAPITULO 4
"Chris ¿Nunca tienes tiempo?



Era muy temprano cuando Jill se acerco al comedor general, allí estaba Chris esperando su desayuno.

- Hola compañero, ¿Cómo estas?

Chris miro los hermosos ojos de Jill.

Nunca había sentido nada igual por nadie, pero Valentine más que su compañera era la mujer de la que se había enamorado.

No era la chica ideal para presentarla a su mama debido a su pasado de ladrona, pero definitivamente era la chica ideal para vivir su presente y soñar su futuro.


- Hola compañera, preparándome para viajar.
- Siempre estas de viaje Chris, ¿nunca te dedicas tiempo?- ¿Por qué no dejas que te invite a un helado en la tarde?
- Jajá, jajá ¿un helado?, no hablaras enserio Jill, con tantos problemas que tenemos y tu quieres invitarme a un helado.
- Claro que no Chris, era una broma.

Chris nunca cambiaria, siempre mantendría demasiado ocupado para dedicarse unos minutos así mismo, y mucho mas para dedicárselos a ella.

- Bueno, vamos a la sala de reuniones.
- Por supuesto

Era un gran salón, tenía un tablero en una de sus esquinas, un bonito monitor de 42”, varios escritorios, una alfombra y unos cuantos ventiladores.


Barry estaba cerca de una de las ventanas, Sheva en uno de los escritorios al igual que otros hombres, y en el escritorio central no había nadie.


Se preguntó quien seria su nuevo jefe, nunca le gusto tener a un hombre dándole órdenes, pero desde que ingreso al RPD sabía a que así seria.

Chris se dirigió a aquel escritorio y tomo la silla.


-Muy bien equipo, quiero escuchar sugerencias.

No pudo evitar pensar en Wesker, cuando realizaban aquellas reuniones en la oficina de los STARS, en que fue un traidor, pero ahora Chris era el líder, su nuevo capitán.

-La situación en New York fue controlada- El ejercito pudo contener las BOW- dijo Sheva.

-Pero no duraran mucho tiempo.

-¿Por qué dices eso, Barry?

-Porque hay indicios de que nuevas BOW esta apareciendo y son mucho mas poderosas.

Todos empezaron a exponer sus ideas, no se entendía muy bien ya que hablaban a la vez, hasta que Jill se atrevió a dar su opinión.

-Lo que realmente me preocupa en estos momentos es averiguar quien trata de clonar ese hijo de puta.


Chris se dio cuenta de la tristeza que reflejaba la voz de Jill, cada vez que se mencionaba a Wesker, sentimientos de odio y dolor surgían de su ser.

¿Qué rayos le ocurrió a Jill cuando estaba bajo el poder de él en África?

-Señor- Una voz masculina interrumpió los pensamientos de Chris- Un informante nos ha dado el sitio exacto donde se encuentran los bioterroristas.

-¿Están seguros de esa información?

-Si señor.

Jill había salido de aquella habitación, Chris no la pudo encontrar con su mirada.


-Muy bien, quiero que un grupo de hombres vayan a verificar- Barry ve con ellos y dirígelos.

-Si señor- contesto.

Se sentía muy extraño dándole órdenes a Barry, pero así eran las cosas, nació para ser líder y así lo quiso su destino.

Junto a uno de los ventanales del corredor se encontraba Jill, mirando el cielo.

-¿Estas bien?
-Si, no te preocupes.
-Oye es mi deber preocuparme por ti.

-Ajajá, ya no tienes ese deber Christopher.

-Tienes razón yo no tengo ese deber. Es mi derecho, preocuparme por mi mejor amiga.

-¿Aun me consideras tu mejor amiga?

-Siempre los has sido y siempre lo serás. Oye, tu invitación aun esta disponible.

-¿El helado?, era una broma.

-Pues yo quiero invitarte a un helado y es enserio.

-Esta bien.

Se dirigieron al parking y Jill no lo podía creer, Chris tenia un Lamborghini reventón.

-Súbete.

-¿Cómo rayos pagaste este auto?

-Fue un regalo de un multimillonario ruso en agradecimiento por haberle salvado la vida a su hijo.

-Pero a ti nunca te ha gustado estas cosas.

-Lo se, pero un regalo es un regalo.- ¿Quieres ver que velocidad alcanza?

-¿Estas loco?

Chris empezó a acelerar era un excelente conductor, pero Jill casi sufre un paro cardiaco.

-¿Me quieres matar o que?; Redfield- le dijo muy malhumorada.

-Cálmate no es para tanto.

Llegaron a una bonita heladería y pidieron dos deliciosos helados de chocolate.

-No puedo creer que Washington este libre de BOW, todo acá es normal, las personas están realmente despreocupadas.

-Bueno es que los ciudadanos confían en nosotros saben que los protegemos.

Jill empezó a juguetear con su cabello, se sentía como una adolescente, quería besarlo.

-Jill, ¿Qué sientes por Carlos?

Para esa pregunta no tenía respuesta, pues ni ella misma lo sabía.

-Veras Chris, tu me dejaste sola en Racoon, te fuiste sin importar que sucedería conmigo, se que deseabas acabar con Umbrella, pero se suponía que lo haríamos juntos.
No sabes cuanto tuve que luchar para sobrevivir, estuve a punto de convertirme en un asqueroso zombie cuando Némesis me infecto, solo un hombre me ayudo, arriesgo su vida por mí, por alguien que ni siquiera conocía, y ese hombre fue Carlos Oliveira.

¿Dónde estabas cuando mas te necesite?

-Jill, en verdad lo lamento.

-Lo único que encontré de ti, fue tu leal cuchillo.

-¡Vaya aun lo conservas!

-Siempre lo hare.

-Lo siento linda.

-No te preocupes Chris, ambos hemos cometido errores, pero también nos hemos salvado mutuamente y lo que sucedió en Racoon quedo saldado cuando me salvaste en África.

-Pues tú salvaste mi pellejo aquella vez cuando re enfrentaste a Wesker.

-Pues tu salvaste el mío al enviar el helipcotero por mi y Carlos a New York.

Era un día precioso y ambos se querían mucho pero ninguno se atrevía a confesarlo.

¡Dios, que cobardes eran!

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Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield capitulo 5 y 6

Mensaje por jill el Mar Sep 08, 2009 8:37 pm

]CAPITULO 5
"Es él, o al menos es su clon"



Carlos, tardo mucho en despertar, no se dio cuenta de que Jill se había marchado con Chris.
Némesis estaba solo y totalmente hambriento.

-Vaya amiguito, parece que nos han dejado solos- ¿Tienes hambre?

Le dio unas deliciosas croquetas al can y decidió empezar a buscar a Jill; en el camino se encontró con Barry.

-¿Por qué la prisa amigo?

-Muchacho vamos para una misión; ¿quieres acompañarnos?- le pregunto a Carlos.

-Me encantaría, ¿has visto a Jill?, ¿vendrá con nosotros?

-No lo creo Carlos, se fue esta mañana con el capitán.

-Ya veo.

Subieron al helipcotero pero Carlos estaba muy pensativo, carajo maldito Redfield no iba a permitir que le arrebatara a Jill, eso jamás.

El no se la merecía, no merecía a ninguna mujer, era desconsiderado con ella, no le prestaría atención a nadie solo estaba dedicado a salvar al mundo, pobre hijo de puta no tenia las agallas para ser un poco egoísta y buscar su propia felicidad, no tenia la capacidad de ser ambicioso, no tenia la capacidad de ser un poco malvado y por eso Carlos sabia que tenia la ventaja.

-Carlos, no pierdas el tiempo, se en que piensas.

-Vamos Barry; no me digas que ahora sabes leer la mente- dijo con un tono burlón.

-No hay que ser adivino, para saber que piensas en mi chica; no vale la pena ella no te ama.

-Eso lo creeré, cuando Jill me lo diga.

-Bueno, después no digas que no te lo advertí, cuando te rompan el corazón.

-Estarás libre de culpa Barry.


Llegaron a una mansión realmente grande estaba cerca de un bosque, era muy similar a la antigua.

-Señor, debemos prepararnos para aterrizar.

-Muy bien, Vamos.

Carajo como recordaba los viejos tiempos, aquella mansión le hizo pensar en todo lo que vivió en el pasado.

-¿Qué mierda es esto?-dijo uno de los hombres.

Esta vez no había BOW, pero había unos cien hombres fuertemente armados, apuntando a todos los BSAA.

-Soy Barry Burton, bajen sus armas; y no derramaremos sangre.

-Vaya, Vaya.-Barry tu nunca cambias, siempre tan pacifico, tan tolerante, tan aburrido.- Me encantaría un derramamiento de sangre. Hace mucho no me divierto.

-¿Quién rayos es este tipo?, de su boca solo sale mierda.-Dijo Carlos apuntándole con su rifle de Asalto M4A1.

-Oliveira, ¿Cierto?, el hombre latino que salvo a Valentine de Némesis.

-Así es y ¿tu quien eres bastardo?

-El es Albert Wesker.

-¿Estas seguro, no había muerto en África?

-Por supuesto que si Carlos.

-Es cierto, es él.- Sheva no lo podía creer.

-Sheva, me alegro que no me olvidaras.

Todos estaban sorprendidos, maldito ¿acaso era inmortal?

-Déjenme, explicarles alguien que esta muy interesado en destruirlos me trajo de nuevo a la vida jajajajjaj- y bueno decidí ayudarlo; me retiro, pero no quiero ser descortés mis amigos los atenderán.

Wesker se dirigió al segundo piso, sus hombres apuntaban a los hombres de BSAA y viceversa.

-Bajen las armas y no saldrán lastimados- repitió Barry.

-Escucha anciano, no tenemos intención de dejarlos con vida.

Una hermosa mujer, dirigía a los hombres de Wesker.

En un parpadeo empezó la lluvia de balas, ambos bandos terminaron heridos pero los BSAA eran los mejores y fácilmente redujeron a su rival.

-Barry, espera-grito Sheva.

Pero Barry ya estaba en el segundo piso buscando a Wesker.

-Carlos ve con él.

-De acuerdo.

Barry entro a una habitación que servia de oficina y allí estaba su maldito enemigo.

Le apunto con su Colt Phyton .357 Magnum.

-Qué predecible eres Barry, ¿no deberías estar ya en un asilo para ancianos?

-Aun tengo mucho de mí para ti Wesker.

En un movimiento rápido Wesker inmovilizo a Barry, lo estaba asfixiando, oprimía fuertemente su garganta, el aire se le escapaba, su visión estaba borrosa, Barry estaba muriendo.

Carlos abrió la puerta y arremetió contra Wesker, pero este lo detuvo con un fuerte golpe.

-Hoy es tu día de suerte, Burton no te matare, quiero que le digas a Christopher y a Jill que he vuelto, mi venganza será tan dolorosa que desearan haber muerto en la mansión Spencer.

Wesker olfateo el pecho de Barry como si fuera un sabueso.

-Contigo no perderé mi tiempo, ya eres un muerto viviente- jajajajjaj

Salto por la ventana, los hombres le dispararon mientras este huía por el bosque.

-Deténganse, no lo persigan jamás podrán capturarlo-dijo Sheva.
Ya hemos perdido suficientes hombres.


Carlos aun estaba aturdido por el fuerte golpe, se acerco inmediatamente a Barry este sangraba abundantemente por la boca.

-Maldición Barry, este tipo casi te mata, te debió fracturar una costilla.

-No te preocupes por mi, se lo q me pasa.

-Pero Barry necesitas un medico.

-¡Carajo! Te dije que no, se que es el cáncer que me hace sangrar, me esta destruyendo desde adentro.

Carlos no lo podía creer, Barry Burton el gran Barry Burton seria derrotado por un cáncer.

-Por favor, Carlos no se lo digas a nadie.

Atendieron a Barry y a Carlos, un grupo de limpieza se encargo de los cadáveres de ambos mandos, otro grupo de la BSAA se encargo de los prisioneros y Sheva se encargo de aquella mujer que lideraba a los terroristas.



Jill y Chris no sabían lo que estaba pasando, estaban concentrados por primera vez en ellos.

-Oye Jill, ¿quieres conocer mi casa?

-No lo se, ¿crees que los chicos estarán bien sin nosotros?

-Claro, ellos son profesionales.

-Bueno, veamos tu casa, hombre de hogar.

Al terminar sus helados, Christopher llevo a Jill a su casa.

Era una casa enorme, tenía unos electrodomésticos espectaculares, un garaje en el cual había una motocicleta genial y una Land rover ultimo modelo.

-Caramba Chris, me impresionas te volviste un hombre rico.

-Ajajá, ya te dije Jill todo esto fueron regalos de millonarios a los que ayude.

-Quieres un trago.

-¡Claro!, dame de tu licor mas caro.

-Pues te daré una botella entera de mi vino más costoso.

-Ajajá, pues yo lo valgo Redfield.

Después de algunas copas empezaron a besarse, diablos por fin lo hacían depuse de tanto tiempo.

Christopher tomo a Jill de su cintura y ella cruzo sus largas piernas alrededor de aquel abdomen envidiable.

-¿Quieres hacerlo aquí o en mi habitación?

-Siempre quise estar en tu cama.

Subieron a la habitación y empezaron a hacer el amor.

Christopher acariciaba los senos de Jill, mientras que a ella se le aceleraba su ritmo cardiaco y su respiración.
Decidió ponerse arriba, le quito los pantalones, y empezó a besarlo por todas partes.
Su pene estaba realmente erecto, Ho Dios había olvidado lo grande que lo tenia Chris, apenas cabía en su boca.
El sudor empezó a apoderarse de ellos, estaban totalmente agitados.
Christopher empezó a penetrarla, se sentía tan bien, él era todo lo que amaba, era el amor de su vida y una ves mas obtenía su cuerpo se entregaban totalmente el uno al otro.

Jill era una Diosa, lo hacia excelente, como ninguna otra, solo quería hacerlo una y otra vez, no quería terminar, aquello era tan hermoso, era el clímax, era el mas puro amor.

Se besaron unas ves mas, hasta que sus cuerpos se detuvieron, cerraron los ojos y no dijeron palabra alguna hasta que Jill rompió el silencio.

-Es el mejor orgasmo que he tenido, carajo.










]CAPITULO 6

“Esta es mi vieja amiga; ahora es tuya”











Barry fue internado en un hospital, su estado de salud era estable, pero indudablemente era demasiado tarde para él, por primera vez tenia miedo a la muerte.


-Cielos Barry, lo lamento mucho.

-No te preocupes, solo quisiera vivir un poco mas para ver nacer a mi nieta.

-Tu familia no lo sabe. ¿Verdad?

-Solo tu lo sabes Carlos, espero que sepas guardar un secreto.

-Puedes confiar en mi, Barry.

Carlos salio de la habitación e intento localizar a Jill nuevamente pero una vez mas no respondía su teléfono, así que le dejo un mensaje.

En la habitación de Chris.

-¿Quieres que te prepare el desayuno?

-Ajajá tu no sabes cocinar Jill.

-¡Ho cielos!; tengo muchas llamadas perdidas de Carlos y un mensaje.
Jill ven pronto, Barry esta en el hospital militar.

La expresión de su rostro cambio de inmediato.

-¿Qué pasa Jill?

-Es Barry, esta en el hospital.

-¿Es grave?

-No lo se; pero debemos irnos.

Cuando llegaron al hospital, Carlos los recibió.

-Jill; Barry quiere verte.

-Esta bien Carlos; gracias.


Jill entro a la habitación mientras que Chris y Carlos esperaron afuera.


-¿Dónde estaban?

-¿Disculpa? A ti que te importa-Lo que sucede entre Jill y yo, no es problema tuyo.

-Claro que es problema mío Christopher; no quiero que le vuelvan a romper el corazón.

-Nunca lo he hecho- respondió Chris.


Mientras el ánimo entre los dos hombres se calentaba, Jill estaba hablando con Barry.

-Debí haber estado contigo.

-No te preocupes Jill; no fue tu culpa, no fue culpa de nadie.

-Maldito Wesker; ¿acaso nunca terminara esta pesadilla?

-No lo se, pero siempre estaremos juntos para intentar acabarla.


Se dieron un tierno abrazo.

-¿Hay algo que pueda hacer por ti?

-Podrías llamar a mi familia.

-Por supuesto, pero hablas como si te fueras a morir. Wesker solo te dio hizo un rasguño, ajajá.- Nadie puede destruir al gran Barry Burton.

Desde afuera se escuchaban fuertes ruidos.

-¿Qué es ese escándalo?

-No lo se Barry; pero lo averiguare.

Carlos y Chris estaban peleando, parecían dos fieras, golpe tras golpe, ni dos enfermeros pudieron detenerlos.

-¡Hey!- se escucho un fuerte silbido.- ¿Qué rayos hacen?

-Por favor, les voy a pedir que se retiren, esto es un hospital- dijo una enfermera.

-Lo siento mucho señorita- dijo Jill muy avergonzada.- En verdad lo lamento le dijo a los enfermeros.

-Ustedes dos hablaran muy seriamente conmigo al regresar a la base; vámonos.

-Espera un momento Jill, quiero hablar con ellos.

-¡Barry! ¿Qué haces fuera de tu cama?


Carlos, Chris y Barry regresaron a la habitación mientras Jill los espero en un pequeño salón.


Ambos hombres respiraban rápidamente y se miraban con un profundo odio a los ojos, en aquel sitio se podía oler y sentir la testosterona que corría por sus venas.


Christopher se limpio el rostro, tenia sangre que le brotaba de su ceja derecha.
Rayos ese bastardo de Oliveira si que pegaba duro.

A Carlos le dolía su nariz, pero lo que mas le molestaba era que su camisa favorita estaba arruinada por la sangre que salia de su fracturado tabique.

-Enfermera, podría traer algo para que estos idiotas se limpien- dijo Barry.

La chica asintió, he inmediatamente les paso unas torundas y unas compresa con agua helada.

-Deberían de ir a uno de los consultorios para tratar esas heridas- dijo la linda chica.

-No te preocupes muñeca; lo harán.

La enfermera se retiro dejando a los tres hombres solos.


-Christopher; hace tantos años que te conozco eres uno de mis mejores amigos y Dios sabe cuanto te quiero, pero a veces te comportas como un completo imbecil.

Carlos sonrío, se alegraba mucho del regaño que Barry le propinaba a Chris.

-Y tu Carlos no te quedas atrás, eres el mismo muchacho inmaduro que conocí en Racoon, ¿acaso no piensas crecer?

Ambos aceptaron su culpa.

-Lo siento Barry.

-Si viejo; perdón.

-Chicos, Wesker esta de nuevo en acción, no podemos separarnos ni darnos el lujo de pelear entre nosotro hay que estar unidos, Jill los necesita, el mundo los necesita a ambos.


-Barry, tu siempre mantuviste unidos a los STARS y ahora lo haces con los BSAA, ¿Qué haríamos sin ti?- dijo Chris.

Barry comenzó a llorar, Christopher no lo podía creer, nunca había visto así a su compañero, Carlos sabia por que era aquel llanto pero guardo silencio tal como lo prometió.

-Chris, quiero que cuides mucho de Jill, sabes que la amo con todo mí ser, no permitas que Wesker le vuelva a hacer daño, su corazón no lo podría soportar de nuevo.

-De que hablas Barry, ¿te pusiste tan melancólico solo por unas costillas rotas?

-Maldita sea Redfield, te lo digo en serio.- Carlos cuida mucho de Chris, es como el hijo que nunca tuve.

Barry empezó a toser incesablemente y de nuevo había residuos de sangre.

-Chris se apresuro a ayudarlo.- ¿Hay algo que no me has dicho?

-Sabes hijo, el cáncer me destruye pero no se lo digas a Jill- “Esta es mi vieja amiga; ahora es tuya”

-Siempre cuidare de tu fiel magnum.- dijo Chris con mucha tristeza.

Un doctor entro apresurado con unas enfermeras.

-Por favor salgan de aquí.


Carlos y Chris se dirigieron al salon , ninguno fue donde un medico a que revisaran sus heridas estaban demasiado afligidos como para preocuparse por su dolor físico, en la base harían algo para curarse.

Ninguno fue capas de mirar a Jill a los ojos, ambos la amaban demasiado como para verla sufrir, como para dejar que se notara la verdad de que algo muy malo le ocurría a Barry en la transparencia de sus miradas.

Los tres regresaron a la base.

Debían tener la mente despejada para enfrentar unas ves mas a su eterno enemigo.

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Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield capitulo 7y 8

Mensaje por jill el Mar Sep 08, 2009 8:38 pm

CAPITULO 7

“Mi hermana Claire”




La pequeña niña estaba llorando desconsoladamente, no sabia que hacer por más que lo intentaba los malvados niños no le querían dar su mochila.

-Por favor denme mi mochila- dijo entre sollozos.

-Si la quieres ven por ella- dijo el pequeño truhán.


-¡Que idiota!- dijo el chico mas grande

-Dénmela, le diré a mi maestra.

Los chicos se burlaban de la chiquilla que lloraba sin poder evitar aquella humillación; hasta que un jovencito de 12 años apareció en la escena.

-Dejen a mi hermana en paz o ya verán-dijo.

-Que nos harás tonto.

Christopher golpeo a los cuatro tontos que se fueron llorando donde su maestra.

-Ten tu mochila hermana; y si te vuelven a molestar me avisas.

-Gracias hermanito, eres el mejor.

-Tú también eres la mejor hermanita; Claire y siempre te protegeré lo prometo.
¡Ho Como extrañaba a su hermana menor!, se sentía tan solo sin ella, Jill era una gran compañía pero tenía la presión de conquistarla, mientras que el amor de Claire era incondicional.


-Hola Chris; déjame ver esa herida -se acerco y empezó a suturarla.

-Gracias Jill.

-No es nada; aprendí esto cuando estuve en África.

-Genial.

-No quiero que vuelvas a pelear; Christopher no me gusta que te hagas daño.

-El comenzó la pelea.

-Si y tu la terminaste.

Jill termino su trabajo y le dio un beso en la mejilla.

-Si algo malo te pasara no tendría una razón para vivir- luego se retiro a otra habitación.

Carlos estaba siendo atendido por un medico.

-Tienes suerte muchacho la fractura no fue muy grave.

-Gracias doctor.

El medico se retiro.

-Hola Carlos ¿como estas?

-Muy bien Jill, un poco adolorido.

-¿Por qué peleaste?

-Jill yo te amo, no quiero que Christopher te rompa el corazón, no quiero que sufras.

-Carlos yo se cuidarme sola, te agradezco tu preocupación pero no es necesaria.

Jill se quedo bastante tiempo hablando con Carlos mientras que Chris se dirigió a su oficina.




-Hola hermosa ¿Cómo estas?

-Muy bien no sabes la alegría que me da escucharte.

-Sabes que te amo mucho, ¿te has olvidado de mi?- pregunto Chris.

-Nunca me olvidaría de ti, eres el hombre más importante en mi vida.

-Entonces por que no tomas un avión y vienes acá para poder abrazarte, utiliza una de las tarjetas de crédito que te di, serias de mucha ayuda para nosotros.

-Esta bien hermano iré lo mas pronto posible.

-Muy bien te esperare, te amo.

-Yo también te amo.


Claire guardo su celular, miro por la ventana hace mucho tiempo que estaba en la India sentía que este era su nuevo hogar.

Pero de nada le servia tener un hermoso apartamento si no tenia con quien compartirlo.

Se pregunto donde estaría León; se decía a si misma olvídalo, el único hombre que te ama es tu hermano.

Claire se encontraba muy sola, Sherry ya era toda una mujer; no necesitaba de su ayuda y León aun pensaba en Ada Wong, maldita asiática como la odiaba, por primera vez en su vida su dulce corazón sentía algo de rencor.

Empezó a empacar sus maletas, llamo a la agencia de viajes y preparo todo para regresar a Norteamérica.

Al menos tenía a Christopher que nunca iba a dejar de amarla.
CAPITULO 8

“Haru Wesker”

(esta imagen la saque de google cualquier parecido con otro personaje de games o anime probablemente lo sea)

Por más que lo intentaba Sheva no conseguía que la mujer hablara de su conexión con Wesker.

Nadie de la BSAA sabía quien era aquella japonesa que habían capturado junto a los otros hombres en aquella mansión.
Resignada decidió buscar a Chris a ver si a él tal vez le contara lo que pasaba por su mente.

-Hola, ¿quieres un cigarro?- dijo Chris.

-Gracias, pero no fumo.

-Vaya, me gusta eso, al igual que tu boina, alguien que quiero mucho solía usar una muy similar. Me llamo Christopher Redfield.- ¿Cuál es tu nombre?

-Se muy bien quien eres, desde que tenia diez años te conozco y mi nombre es Haru.

-¿Qué edad tienes?

-19 años.

-Sabes, si cooperas te salvaras de muchos años de prisión; dime ¿quien clono a Wesker y por que?

-¿Clonar? de que demonios hablas.

-No te hagas la inocente conmigo.

-Por que han de clonar al señor Wesker; él es único.

En la habitación siguiente se encontraba Jill, Sheva y Carlos escuchando y observando todo lo que ocurría.

-¿Creen que diga la verdad?-dijo Sheva.

-No lo se, pero parece muy honesta.

-No te confíes Jill tal vez sepa mentir muy bien.

-Puedes tener razón Carlos- contesto.

A Chris se le agotaba la paciencia con aquella chica.

-¿Por qué defiendes a un criminal? Eres demasiado joven.

-¿Criminal? Jajaj que ridiculez, el solo es un soñador y quiere crear un mundo perfecto, no hay nada de malo en eso.
Los individuos más débiles e inútiles de la sociedad son aquellos que sucumben ante las pruebas del señor Wesker, como sucedió en Racoon city.

-¿Acaso estas loca?- Chris empezó a enfadarse.-Los habitantes de Racoon city eran inocentes su único pecado fue ser demasiados confiados con Umbrella.

-Esa falta de inteligencia los llevo a la destrucción jajajajjaj, ¡que patéticos!

Jill no aguanto aquellas palabras y entro a la habitación tomo a la chica por el cuello y mirándola a los ojos le dijo:

-Yo vive aquel horror, conocí a sus ciudadanos, sobreviví pero no pude salvarlos y créeme que aquellas personas no merecían morir de esa forma.

-¿Y crees que yo no estuve ahí?- Haru empezó a relatar como conoció a Wesker.

-Mi madre era una joven que se enamoro y se entrego a él hombre equivocado, sus padres la enviaron a Norteamérica por la vergüenza que les causaba su embarazo; tenía solo 16 años.
Cuando mis abuelos dejaron de enviarle dinero; ella se dedico a la prostitución para mantener a su pequeña.
Por cosas del destino se radico en Racoon city donde conoció a Albert Wesker quien la saco de esa horrible profesión y le daba dinero para mantenerse con dignidad.
Nunca fui tan feliz como en aquel tiempo en el que él señor Wesker salía con mi madre, pero la maldita mujer le fue infiel, yo la vi, con mis propios ojos, lo engañaba con el jefe del RPD, un viejo asqueroso que varias veces intento abusar de mi.

Esa misma noche asesine a mi madre, tome un cuchillo de la cocina y le clave varias puñaladas a esa zorra traicionera.

Cuando el señor Wesker se entero de lo que había hecho pensé que no me volvería a hablar pero lo único que me dijo fue a partir de ahora serás Haru Wesker.
Creo que él sabia lo que mi mama hacia a sus espaldas, tenia que saberlo es un hombre demasiado inteligente.

Un mes después empezó la propagación del virus T, una mujer fue por mi y me llevo a un lugar seguro desde entonces no volví a ver al señor Wesker, pero siempre tuve la mejor educación y viví en los lugares mas exclusivos.

Ahora si me permiten me tengo que retirar.



La chica poseía una fuerza descomunal talvez producto de algún loco experimento de Wesker, fácilmente evadió a Chris y a los demás hombres, incluso Sheva y Carlos no pudieron con ella.

Pero Jill empezó una gran pelea con la joven.

-Por favor no quiero hacerte daño.

-Jill Valentine tienes mucha suerte de ser indispensable para la nueva sociedad del señor Wesker; si no te asesinaría con mis propias manos.

Era espectacular verlas luchas, Jill seguía teniendo una gran fuerza y agilidad pero Haru la superaba.

-Deberías de entrenar mejor, no te culpes desde que era niña el señor Wesker a estimulado mis habilidades.

Después de un fuerte golpe que dejo inconsciente a Jill, Haru logro escapar en uno de los vehículos de la BSAA.

Horas después fue encontrado abandonado en un bosque cercano, pero de la japonesa no había ninguna pista.

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Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield capitulo 9

Mensaje por jill el Mar Sep 08, 2009 8:39 pm

CAPITULO 9
“Chris necesitas una buena esposa”



Su cabeza le dolía demasiado, era como si se hubiera estrellado contra un fuerte muro de concreto.

La luz que atravesaba la ventana le hirió los ojos, y junto a su cama estaba Carlos.

-Cielos, por fin despiertas.

-No puede ser Carlos, la chica escapo.

-No te preocupes Jill, ya nos volveremos a encontrar con ella, ahora la único que importa es que descanses.

-¿Carlos, donde esta Chris?

-Se fue a recoger a su hermana al aeropuerto, bueno eso dijo.

-¿Claire?, Dios mío hace tanto que no se de ella.

-Bueno pues parece que los hermanos Redfield nos invaden- dijo Carlos entre risas.

-¿Dónde esta Némesis?

-Pensé que te habías olvidado de el- Carlos le paso el cachorro a Jill.

-¡Ho! Mi pequeño Nemi, te he tenido muy descuidado, pero eso no volverá a pasar- Jill acaricio a su perro luego se levanto de su cama.
-¿Qué haces Jill?

-Carlos sabes que no me puedo quedar quieta, odio estar en cama.

-Pero el medico dijo….

-Carlos, créeme soy muy resistente.

-Esta bien.

-¿Cómo siguió Barry?

-En dos días saldrá del hospital.

-¡Demonios!; olvide llamar a sus hijas.

-No te preocupes, Redfield lo hizo.

-Bueno Carlos, iré a ducharme debo estar presentable para Claire.

-Para Claire o su hermano- dijo Carlos entre murmullos.

-¿Qué dijiste?

-Nada Jill, no tardes.


Christopher estaba muy inquieto, tenía un hermoso ramo de rosas rojas, caminaba de un lado a otro, hasta que vio a su hermana.

-¡Claire!- sintió que su corazón quería abandonar su pecho.

-¡Chris!- corrió lo más rápido que pudo.

-Pequeña, como te extrañe- la tomo en sus brazos y la levanto.

-Hermano cuanto te quiero- Claire comenzó a llorar; recordó cuando fue por primera vez a Racoon City a buscarlo y no lo encontró, nunca tuvo tanto miedo como aquella vez, creyó que Chris había sido devorado por un maldito zombie.

-Te traje este ramo de rosas, espero sean de tu agrado.

Claire olfateo las flores, olían exactamente igual al jardín de su abuela.

-¡Hay Chris!, estoy tan feliz de estar nuevamente a tu lado.

-Y ni creas que esta vez te libraras tan fácilmente de mi, hermanita.

Claire se acerco y le dio un beso en la mejilla a su hermano.

-Chris, ¿como va tu vida amorosa?

-Claire, siempre me andas molestando, ¿no tienes otra cosa que hacer chiquilla?

-¿Ya le dijiste a Jill que la amas?

Chris escupió todo el café que tenia en su boca en ese momento.

-¡Que!- Dijo asombrado.

-Quiero ser tía Chris.

-Bueno, aun no es tiempo.

-En 5 años tendrás 40 creo que ya es tiempo; pero para eso Chris ;necesitas una buena esposa y me encargare de que Jill sepa lo que sientes por ella.

-Bueno linda jajajaj, será como desees-dijo para contentar a su hermana.

Jill se puso un hermoso vestido y consiguió el postre favorito de Claire.

Carlos esta extasiado con tan sublime belleza, una belleza que nunca había podido tener en su cama.

-Estas preciosa, Jill.

-Gracias Carlos tu siempre tan amable.

-Oigan chicos, ¿Creen que le agrade a Claire?

-Claro Sheva- dijo Jill- sabes tu me recuerdas mucho a ella, una chica de espíritu joven y justo.

-Ya llegaron, es el auto de Chris.

Cuando Claire entro al salón se sintió muy a gusto al saber que Jill aun estaba junto a su hermano.

-Claire, que felicidad me da verte.

-Cielos Jill eres estupenda.

Las dos mujeres que más amaba Chris en el mundo se dieron un abrazo, por primera vez desde que comenzó toda esta mierda de BOW, Christopher Redfield se sentía totalmente feliz.

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Re: Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

Mensaje por jill el Mar Sep 08, 2009 8:40 pm

Claire_kennedy escribió:Esta Genial!!!!!! Very Happy
Siguelo
muchas gracias q lastima q el foro este tan solo pues esta genial

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Re: Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

Mensaje por Alucard Hellsing el Miér Sep 09, 2009 11:38 am

¬¬
Vez que mierda
pero mi sueño es que este foro sea igual de activo como lo fue la corporacion umbrella
XD
Oye Jill Genial historia mierda desearia tener tanta imaginacion como tu
Smile
Buen Post
Saludos!!!

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Re: Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

Mensaje por miss_wong el Miér Sep 09, 2009 3:03 pm

Sad amo este fic Very Happy
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Re: Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

Mensaje por Alucard Hellsing el Sáb Ago 21, 2010 7:44 pm

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Re: Resident evil: Jill Valentine y Christopher Redfield

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